Pues la verdad es que aun lo necesitan. Debería ser el verano la temporada en la que las áreas de deficiencia se trabajen con mayor vigor. Esto porque en agosto su hijo o hija se enfrentará a un grado o nivel distinto con nuevos retos y mayores expectativas. Durante las vacaciones se está menos agotado ya que el cerebro no está siendo expuesto a horas corridas de aprendizaje estructurado y actividad mental. Resulta entonces, ser el verano el mejor momento para preparar a tus hijos para el nuevo periodo escolar.
Dos meses de vacaciones se convierten en dos meses en los cuales le ganarás ventaja en la carrera que se corre cuando se intenta competir con "la norma" en el ámbito educativo. Continuar (o empezar) terapias, significa mantener ese cerebro y sistema motor operando. Pensemos en el o la que deja la dieta o el ejercicio y luego se le hace más difícil comenzar. Lo mismo sucede con los estudiantes que presentan alguna deficiencia o rezago. Empezar un nuevo grado, de golpe y sin previa preparación podría llevarlos a resistirse o a negarse a competir con el nuevo nivel; lo que sería contraproducente máxime si se había exhibido un logro significativo.