Thursday, April 30, 2015

Misis, Míster, ¡no me de más quejas!

El nacimiento de una criatura es una bendición en todas las especies. Los humanos lo celebramos con gran regocijo. El padre se muestra orgulloso y la madre entre lágrimas de felicidad toma en los brazos ese (o esa) que tanto deseó. 

Pasan los años. Llega la etapa escolar y con ella muchos retos. Ahora las lágrimas no necesariamente son de felicidad. Lo que parecía un desarrollo perfecto ya no lo es. Y es que tal como me dijo una vez una profesora: "las Deficiencias en el Aprendizaje tal vez no existirían si no hubiera educación formal". 

Ya, el ir a la escuela no es emocionante. Pesa cada vez que un maestro les cita. Y es totalmente entendible. ¿Qué padre quiere escuchar una y otra vez que su hijo (a) no puede competir con la norma? 

Por eso maestros, este tema va dirigido a ustedes. Si, porque estuve en su zapatos y vi como no importa las quejas que de a los padres, hay conductas típicas de ciertas condiciones y punto. Dar quejas no las va a borrar o eliminar. ¡Alrevez! A veces se acentúan. 

Es por eso que me atrevo a prestarles unos consejos que me fueron muy útiles en mis tiempos de maestra en un aula donde más del 50% de los estudiantes tenían TDAH, algunos combinado con Autismo. 

1. Resignate, siempre serán activos e impulsivos. Es de esperarse que niños con estos diagnósticos no se estén quietos. Entonces, ¿cuándo daba queja? Cuando me faltaban el respeto a mi o a otro. Creánme, fueron muchos los padres que me extendieron su respeto simplemente "porque al fin una maestra no me da quejas". 

2. A diario habrá algo grasioso o positivo. La mayoría de los niños (y jóvenes) con Déficit de Atención son bien ocurrentes. Disfruta sus ideas. Eso añade variedad a la clase. Oh, como olvidar el huracán " San Criollo" en lugar de "San Ciriaco". Aproveche el espacio para reir y liberar tensiones. Un chiste a destiempo a veces lo que esta diciendo es: "misis, ya no puedo más con tanta clase, déjame descansar un segundo". 

3. Tensión más tensión es la peor ecuación. Ya demasiado tienen los padres con el gasto en terapias, doctores, dietas, medicamentos, tratar de estudiarlos y que se aprendan el material; como para encima nosotros como maestros le pongamos más tensión al asunto recordándoles lo difícil que es tener un hijo con un Problema Específico del Aprendizaje. Tanto estrés en el hogar puede provocar regresión en conductas ya superadas en los estudiantes. Peor aún, ¿quién puede aprender bajo tanta presión?

4. Aprendamos a ser flexibles. Lo sé Mr. Lo sé Mrs. Eso está "brutal". Por más que le das vuelta al asunto el muchachito no aprende. ¡Uff, qué mucho tuve que aprender a ceder! Pues que si está en quinto y sólo aprende con canciones ni modo; a imitar a la maestra de Kinder. ¿Qué no puede con los pareos? Pues dele lo mismo en escoge. No se rompa más la cabeza. No siempre serán de A. Usted no es un fracasado. No todos nuestros alumnos tienen que seguir la norma. 

5. Siempre pero SIEMPRE cuente y celebre todos los logros (por más pequeños que parezcan). Cuántas lágrimas de alegría vi al contar esas pequeñas cosas que son gigantezcas ante los ojos de padres que luchan hasta el cansancio. Cuánto más para ti maestro (a) que vas de la mano con tus estudiantes día a día. 

Fueron muchas las lecciones que aprendí en mi tiempo de maestra, pero las antes mencionadas fueron las que más me ayudaron a disfrutarme ese tiempo. Ser educadora de un niño especial es una bendición. Los padres de éstos tienen puesta en sus maestros toda su confianza. Hágalos sus aliados. Como siempre le decía a "mis papás": "somos un equipo". 

Tuesday, April 28, 2015

6 razones por las cuáles debemos comer en la mesa

Los padres y/o cuidadores principales de nuestros niños son los primeros en observar conductas que requieran atención inmediata o que puedan afectar el desarrollo de los pequeños. Mientras los niños están   activos, es un poco difícil darnos cuenta que algo anda mal ya que al verlos felices, jugando y socializando parecería que todo está en orden. Sin embargo, la mesa, es un espacio controlado y reducido en el cual todos los miembros que se reunen alrededor de ella están en constante contacto. Es menos probable pasar inadvertida alguna conducta inusual.

Existen muchos factores que influyen en el buen o no buen desarrollo de nuestros niños y que podemos observar mientras comemos. He aqui algunos de ellos:

1. Cómo reaccionan ante las texturas al comer. Por lo general, los niños hiposensibles (que carecen de sensaciones), no se dan cuenta cuando tienen la boca sucia. Esto podría provocarles en un futuro problemas de socialización ya que sus pares le podrían identificar como una persona sin modales en la mesa. Por otra parte existen niños hipersensibles (que sienten demasiado). Estos son los que se ¨arresmillan¨ al comer y aunque se comen la comida, pareciera que no se la disfrutan. Ambos casos, tanto como lo hiper como los hipo, son caracteristicos de problemas Oral Motor en el desarrollo del habla.

2. El agarre de los cubiertos. Para los infantes, el tomar los cubiertos para comer es toda una aventura puesto que recién se están exponiendo a la destreza. Pero para los más grandesitos, esta destreza debe estar ya desarrollada. De lo contrario, estos niños podrían estar enfrentando problemas de motor fino o hipotono muscular.

3. Debilidad al cortar alimentos o comer spaguettis. Cortar y torcer son destrezas de Coordinación Motora. Esta destreza requiere combinaciones de pasos que una vez aprendidos se deben dar de forma automatizada en el cerebro. Si esto no sucede ya para la edad escolar, deberíamos levantar una alerta.

4. Toma de desiciones. Algunos niños tienen dificultad en la toma de desiciones al comer cuando se le presenta un menú muy variado. Tanta estimulación visual, los puede agobiar y aún teniendo hambre, podrían  obtar por dejar la comida. Este desorden puede estar relacionado a la ansiedad, problemas de  abstraccion, integración visual, asi como también dificultad de concentración.

5. Manejo de emociones. Es común sentarse a la mesa a conversar. Si su niño o niña llega triste, molesto o feliz, lo notará en su tono de voz, sus gestos y sobretodo al interaccionar con las demás personas en la mesa. El sentarse juntos les ayudará a conversar espontáneamente de lo sucedido mientras a su vez se van conociendo mejor.

6. La postura. La postura al sentarse además de darnos una clave visual acerca de las emociones, también nos puede decir si hay problemas de la espalda o problemas visuales. También el no lograr mantenerse sentado para comer, además de poder ser un problema de conducta, podría ser un factor relacionado al Déficit de Atención.

Existen muchos mas factores relacionados al desarrollo humano que podríamos observar mientras comemos en la mesa. Si cree que alguno de sus allegados podría enfrentar algunas de las situaciones antes mencionadas, debería consultar a un experto en el área antes de dar por hecho un diagnóstico. Si te gustaría obtener más información acerca de este tema u otros temas relacionados al desarrollo y aprendizaje, puedes dejar tu comentario.

Thursday, April 16, 2015

La importancia de las rutinas en los niños

¿Han notado la diferencia entre un niño el cual fue criado con horarios y días para realizar ciertas actividades y uno que no? 

Por lo general un niño que es criado a base de rutinas, exhibe un comportamiento de autocontrol. Esto se debe a que las rutinas nos ayudan a saber lo que se espera de mi a cierta hora, ciertos días o en ocasiones específicas. Un ejemplo básico de esto es ir corriendo al cuarto tan pronto se llega de la escuela. Una parte inconsciente del cerebro sabe que es tiempo de esparcimiento por lo tanto tengo permiso para jugar o acostarme a descansar. 

Las rutinas forman un papel fundamental en el desarrollo psicosocial de un individuo. El comportamiento repetitivo en situaciones dadas, provee seguridad. Los menores a los que se les enseñan horarios para realizar ciertas tareas y/o actividades, crecen asumiendo responsabilidades y roles dentro de su primera comunidad: el hogar. Estos niños crecen sabiendo qué los adultos esperan de ellos y conocen cuáles son las conductas socialmente aceptables en situaciones específicas. Como resultado se estarán criando niños que sabrán regular su comportamiento pues conocen las consecuencias de sus actos o, si es el caso, la omisión de los mismos.

Las rutinas nos ubican en tiempo y espacio. ¿Ha notado como algunos menores preguntan constantemente que va a pasar después de cierta actividad? Esto sucede porque muchos niños necesitan estar constantemente anticipados, es decir; saber qué se espera de ellos finalizada la actividad que se está realizando en el momento. El no saberlo, les causa ansiedad. Y como sabemos, la ansiedad desencadena un comportamiento fuera de control lo cual se traduce en mala conducta. Algunos no les basta con escuchar lo que "vamos a hacer después", por lo que también se recomienda apoyo visual a través del uso de calendarios o tablas de tareas y/o actividades para que visualmente éste sepa con anticipación lo que va a suceder. Al estar las tareas acompañadas de imágenes, se les hará más fácil de acordar.

Las rutinas nos dan seguridad. Al establecer límites, se establece control. Un ambiente controlado y repetitivo es necesario en los primeros años de vida de un individuo para que éste se sienta seguro y protegido. Por ejemplo, saber que en las mañanas se desayuna, me ayuda a saber que no me quedaré con hambre. El saber que en las mesas se come y se come con cuchara o tenedor, hará que no importa el cambio de escenario, a la hora de comer (ya sea en un restaurante o en otro hogar), el niño automáticamente buscará sentarse y tomará los cubiertos. Como consecuencia (y de manera integrada), estaremos enseñando destrezas de buenos modales.

Las rutinas deben ir acompañadas de refuerzo positivo. Como expliqué anteriormente, las rutinas hacen sentir a un individuo que está en un ambiente controlado por lo tanto se siente protegido. Cuando este logra cumplir con las espectativas que se le han planteado, se le debe reforzar con gestos positivos. En el caso de los padres puede ser con un abrazo acompañado de palabras de afirmación. Recuerde que al obtener resultados positivos después de una conducta dada, habrá mayor posibilidad de repetirla. Esto es sumamente conveniente tanto para el menor (que seguirá recibiendo abrazos y afirmaciones positivas) como para el cuidador y/o adulto puesto que está desarrollando un individuo que será socialmente aceptado, responsable y sobretodo muy bien portado.

En resumen, las rutinas son lo más conveniente al momento de educar a un individuo en desarrollo. Aunque para algunos adultos resulten aburridas, para los menores equivalen a seguridad. Puede ser que al principio nos cueste salirnos de la comodidad por llevarnos a un ambiente monótono, pero al final tendremos el sumo orgullo de haber lanzado a la sociedad un ser humano capaz de autocontrolarse, ser responsable de sus actos y que actuará con buenos modales.