Pasan los años. Llega la etapa escolar y con ella muchos retos. Ahora las lágrimas no necesariamente son de felicidad. Lo que parecía un desarrollo perfecto ya no lo es. Y es que tal como me dijo una vez una profesora: "las Deficiencias en el Aprendizaje tal vez no existirían si no hubiera educación formal".
Ya, el ir a la escuela no es emocionante. Pesa cada vez que un maestro les cita. Y es totalmente entendible. ¿Qué padre quiere escuchar una y otra vez que su hijo (a) no puede competir con la norma?
Por eso maestros, este tema va dirigido a ustedes. Si, porque estuve en su zapatos y vi como no importa las quejas que de a los padres, hay conductas típicas de ciertas condiciones y punto. Dar quejas no las va a borrar o eliminar. ¡Alrevez! A veces se acentúan.
Es por eso que me atrevo a prestarles unos consejos que me fueron muy útiles en mis tiempos de maestra en un aula donde más del 50% de los estudiantes tenían TDAH, algunos combinado con Autismo.
1. Resignate, siempre serán activos e impulsivos. Es de esperarse que niños con estos diagnósticos no se estén quietos. Entonces, ¿cuándo daba queja? Cuando me faltaban el respeto a mi o a otro. Creánme, fueron muchos los padres que me extendieron su respeto simplemente "porque al fin una maestra no me da quejas".
2. A diario habrá algo grasioso o positivo. La mayoría de los niños (y jóvenes) con Déficit de Atención son bien ocurrentes. Disfruta sus ideas. Eso añade variedad a la clase. Oh, como olvidar el huracán " San Criollo" en lugar de "San Ciriaco". Aproveche el espacio para reir y liberar tensiones. Un chiste a destiempo a veces lo que esta diciendo es: "misis, ya no puedo más con tanta clase, déjame descansar un segundo".
3. Tensión más tensión es la peor ecuación. Ya demasiado tienen los padres con el gasto en terapias, doctores, dietas, medicamentos, tratar de estudiarlos y que se aprendan el material; como para encima nosotros como maestros le pongamos más tensión al asunto recordándoles lo difícil que es tener un hijo con un Problema Específico del Aprendizaje. Tanto estrés en el hogar puede provocar regresión en conductas ya superadas en los estudiantes. Peor aún, ¿quién puede aprender bajo tanta presión?
4. Aprendamos a ser flexibles. Lo sé Mr. Lo sé Mrs. Eso está "brutal". Por más que le das vuelta al asunto el muchachito no aprende. ¡Uff, qué mucho tuve que aprender a ceder! Pues que si está en quinto y sólo aprende con canciones ni modo; a imitar a la maestra de Kinder. ¿Qué no puede con los pareos? Pues dele lo mismo en escoge. No se rompa más la cabeza. No siempre serán de A. Usted no es un fracasado. No todos nuestros alumnos tienen que seguir la norma.
5. Siempre pero SIEMPRE cuente y celebre todos los logros (por más pequeños que parezcan). Cuántas lágrimas de alegría vi al contar esas pequeñas cosas que son gigantezcas ante los ojos de padres que luchan hasta el cansancio. Cuánto más para ti maestro (a) que vas de la mano con tus estudiantes día a día.
Fueron muchas las lecciones que aprendí en mi tiempo de maestra, pero las antes mencionadas fueron las que más me ayudaron a disfrutarme ese tiempo. Ser educadora de un niño especial es una bendición. Los padres de éstos tienen puesta en sus maestros toda su confianza. Hágalos sus aliados. Como siempre le decía a "mis papás": "somos un equipo".
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