¿Han notado la diferencia entre un niño el cual fue criado con horarios y días para realizar ciertas actividades y uno que no?
Por lo general un niño que es criado a base de rutinas, exhibe un comportamiento de autocontrol. Esto se debe a que las rutinas nos ayudan a saber lo que se espera de mi a cierta hora, ciertos días o en ocasiones específicas. Un ejemplo básico de esto es ir corriendo al cuarto tan pronto se llega de la escuela. Una parte inconsciente del cerebro sabe que es tiempo de esparcimiento por lo tanto tengo permiso para jugar o acostarme a descansar.
Las rutinas forman un papel fundamental en el desarrollo psicosocial de un individuo. El comportamiento repetitivo en situaciones dadas, provee seguridad. Los menores a los que se les enseñan horarios para realizar ciertas tareas y/o actividades, crecen asumiendo responsabilidades y roles dentro de su primera comunidad: el hogar. Estos niños crecen sabiendo qué los adultos esperan de ellos y conocen cuáles son las conductas socialmente aceptables en situaciones específicas. Como resultado se estarán criando niños que sabrán regular su comportamiento pues conocen las consecuencias de sus actos o, si es el caso, la omisión de los mismos.
Las rutinas nos ubican en tiempo y espacio. ¿Ha notado como algunos menores preguntan constantemente que va a pasar después de cierta actividad? Esto sucede porque muchos niños necesitan estar constantemente anticipados, es decir; saber qué se espera de ellos finalizada la actividad que se está realizando en el momento. El no saberlo, les causa ansiedad. Y como sabemos, la ansiedad desencadena un comportamiento fuera de control lo cual se traduce en mala conducta. Algunos no les basta con escuchar lo que "vamos a hacer después", por lo que también se recomienda apoyo visual a través del uso de calendarios o tablas de tareas y/o actividades para que visualmente éste sepa con anticipación lo que va a suceder. Al estar las tareas acompañadas de imágenes, se les hará más fácil de acordar.
Las rutinas nos dan seguridad. Al establecer límites, se establece control. Un ambiente controlado y repetitivo es necesario en los primeros años de vida de un individuo para que éste se sienta seguro y protegido. Por ejemplo, saber que en las mañanas se desayuna, me ayuda a saber que no me quedaré con hambre. El saber que en las mesas se come y se come con cuchara o tenedor, hará que no importa el cambio de escenario, a la hora de comer (ya sea en un restaurante o en otro hogar), el niño automáticamente buscará sentarse y tomará los cubiertos. Como consecuencia (y de manera integrada), estaremos enseñando destrezas de buenos modales.
Las rutinas deben ir acompañadas de refuerzo positivo. Como expliqué anteriormente, las rutinas hacen sentir a un individuo que está en un ambiente controlado por lo tanto se siente protegido. Cuando este logra cumplir con las espectativas que se le han planteado, se le debe reforzar con gestos positivos. En el caso de los padres puede ser con un abrazo acompañado de palabras de afirmación. Recuerde que al obtener resultados positivos después de una conducta dada, habrá mayor posibilidad de repetirla. Esto es sumamente conveniente tanto para el menor (que seguirá recibiendo abrazos y afirmaciones positivas) como para el cuidador y/o adulto puesto que está desarrollando un individuo que será socialmente aceptado, responsable y sobretodo muy bien portado.
En resumen, las rutinas son lo más conveniente al momento de educar a un individuo en desarrollo. Aunque para algunos adultos resulten aburridas, para los menores equivalen a seguridad. Puede ser que al principio nos cueste salirnos de la comodidad por llevarnos a un ambiente monótono, pero al final tendremos el sumo orgullo de haber lanzado a la sociedad un ser humano capaz de autocontrolarse, ser responsable de sus actos y que actuará con buenos modales.
No comments:
Post a Comment