Friday, August 7, 2015

"Cyber bullying"... Por mi mami

                                                      Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las               
                                                      cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.   
                                                                                                                           (1Corintios 6:12)

Oh las redes sociales y el gran impacto que han tenido sobre nuestras vidas y el comportamiento psicosocial de nuestra sociedad. Todo lo podemos ver, exponer y buscar en el "aquí y ahora" y dejándonos llevar por la vorágine de emociones, olvidamos las consecuencias que estos "post" del momento nos podrían dejar. Y es que contar de mostrarle al mundo entero nuestra gran felicidad, olvidamos que con ella, estamos cediendo una de las cosas más sagradas: nuestra privacidad. Peor, junto con la nuestra, arrastramos la de nuestros hijos. 

¿Se han puesto a pensar alguna vez qué pensarían o dirían sus hijos de cada mensaje, comentario y/o foto que sube a sus redes de ellos mismos? Pongamoslo sencillo. Recuerde esa primera vez que usted llevó a su casa a sus amigas o amigos o... "Amiguito". Su madre super orgullosa saca todos los álbumes  de fotos de cuando usted era pequeño. Comienza a contar desde que nació (y la famosa foto sin ropa), hasta cuando comía tierra. Ah, ni hablar de cómo fueron esos primeros trajecitos "modernos" con volantes y lazos espampanantes. ¿Recuerda cómo se sintió? Mínimo un calentón que subía por el cuello estallando en una fiesta de colores en tu cara. ¿Recuerdas el coraje que sintió con su mamá? 

Claro, en aquel momento eran pocos los celulares con fotos para mínimo regar por toda la escuela mediante  mensajería de texto esas fotos que sólo deberían permanecer en la intimidad del núcleo familiar. Hoy ya no es así. Es peor. 

Los niños son crueles. Eso dicen. En mis años de maestra sólo puedo decir que la escuela a veces  resulta ser una jungla social en la que sólo el más listo (no necesariamente el mas apto), logra sobrevivir. Y allá va aquel genio de la tecnología, aislado del mundo entero por ser raro a hacer de las suyas intentando ser parte de algún grupo. Entró a la cuenta suya, logro acceder a sus fotos (aun las que dis que son privadas) y chas! tu hijo (a) se convirtió en el hazme reir de toda la escuela. Todo porque usted no se pudo controlar y tuvo que subir a las redes su primera foto usando el inodoro de entrenamiento (por dar un ejemplo real). 

Su hijo fue avergonzado públicamente, peor; fue usted como madre quien en primer lugar puso en juego la dignidad humana de éste.  La culpa original no son de los traviesos compañeros de escuela. No mamá. La culpa es suya quien debe filtrar primero cada pensamiento o foto por el filtro de la razón y no por el de la emoción. Piense que ese niño al cual está exponiendo hoy, algún día crecerá con voluntad y criterio propio. Que será un ser humano pensante capaz de hasta ofenderse por haberle expuesto de esa forma. Que al igual que usted podría ofenderlo, el podría hacer lo mismo con usted y perdería total confianza y ventaja en la supervisión tan necesaria de el o ella sobre las redes simplemente "bloqueándola" para siempre al menos, en el mundo virtual. 

Se nos olvida que lo que escribimos en las redes sociales permanece ahí para siempre y ya no es de nosotros si no del mundo entero. Si, ¡del mundo entero! Si no me cree lea lo que significa "globalización". Pero si aun cree que exagero, Facebook nos hace el honor de respaldar este escrito añadiendo a sus opciones el compartir memorias del pasado. Ni hablar de mis escritos  de hace siete años. Horror. 

Así pues, sea sabia. No se deje controlar por un impulso. Antes de publicar algo, de una vuelta, distraigase haciendo otras cosas. Ya verá como luego podrá aclarar el pensamiento y tal vez decidir si publicar o no publicar y sobretodo: cómo publicar.  De seguro su hija o su hijo se lo agradecerá. 

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